"Al ver al Señor, se alegraron sus discípulos.
Él les dijo: ‘La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió
así os envío yo.’
Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: ‘ Recibid
el Espíritu Santo, a
quienes les perdonéis los pecados, les serán perdonados,
a quienes se los retengáis, les serán retenidos.’"
Evangelio de San Juan
Las cinco cosas necesarias para una buena confesión:
Examen de conciencia:
Es recordar los pecados desde la última confesión bien hecha.
(Si te acostumbras a un examen de conciencia diario,
cuando vayas a confesarte lo tendrás ya casi todo hecho).
Dolor de los pecados:
Lo que más importa para una buena confesión es el arrepentimiento,
el rechazo claro y decidido a los pecados cometidos por nuestra ofensa
a Dios.
Propósito de enmienda:
Es la decisión de no pecar más. Nos proponemos no volver
a caer: ¿Cómo? Poniendo los medios necesarios para evitar
el pecado y huyendo de las ocasiones de pecado.
Estos medios son: ORACIÓN, LECTURA DEL EVANGELIO,
etc.
¿Quieres realmente evitar el pecado? Pues confiésate
y comulga con frecuencia para alimentar tu alma y aumentar tu amistad con
Jesucristo.
Decir los pecados al confesor:
Ya, ya, se supone que cuesta, porque no estamos relatando nuestras hazañas,
sino manifestando nuestras miserias, pero esta dificultad se ve recompensada
con los bienes que se reciben:
La paz interior, el consuelo de que ya no somos esclavos
del pecado, la certeza de que hemos sido absueltos.
Además, no se trata de una confesión pública
de los pecados, sino sólo al sacerdote, que tiene la obligación
de guardar absoluto secreto de lo que ha oído en la confesión
y nunca lo podrá manifestar ni aún para salvar su propia
vida.
¿ Sabías que San Juan Nepomuceno fue martirizado
por ser fiel al sigilo sacramental?
HAS DE TENER EN CUENTA QUE...
La confesión ha de ser clara: El demonio es tan
astuto que primero quita la vergüenza para que pequemos y luego la
vuelve a poner para que no reconozcamos los pecados.
Callar algo serio por vergüenza es tan irracional
como si un enfermo no dijera al médico toda la verdad, todos los
síntomas de su enfermedad por vergüenza.
EL QUE SE SIENTE TENTADO A CALLAR ALGÚN PECADO
GRAVE EN LA CONFESIÓN ha de considerar:
Que no tuvo vergüenza de pecar delante de Dios que todo
lo ve.
Que es mejor descubrir los propios pecados al confesor en
secreto que ser enfrentado al día del juicio final delante de todo
el mundo.
¿Y si uno no sabe como confesar un pecado? Pues
dice al confesor que no sabes como expresarte, o que te da vergüenza.
Él también es un pecador como tú, que te comprende
y te ayudará.
Cumplir la penitencia:
Es rezar las oraciones y hacer las buenas obras que manda el confesor para
satisfacer tus pecados.
Procura cumplir con esmero la penitencia y lo antes
posible.
FRUTOS
DE LA CONFESIÓN FRECUENTE
Aumenta el conocimiento de uno mismo.
Crece la humildad.
Se desarraigan las malas costumbres.
Hace frente a la tibieza y pereza espiritual.
Se evita la deformación de la conciencia.
Aumenta la gracia.
Fortalece la voluntad.
Nos conduce a hacer un constante esfuerzo para perfeccionarnos
e identificarnos con Jesucristo.
Y ahora,
después de leer estas breves líneas siéntate, relájate,
medita. Haz examen de conciencia, pídele ayuda a Dios para que ese
examen sea pleno. No te preocupes, Dios no nos falla nunca.
Después
ve al confesionario y confiésate, queda en paz con Dios y contigo
mismo. Sentirás el alivio de quien recupera la gracia de Dios.
Y a continuación,
reza la penitencia y dale gracias, porque has vuelto a su lado de manera
plena, y pídele fuerzas para no volver a caer en tentación.
Él está a tu lado en todo momento. Siéntelo, vívelo,
y convierte tu vida en un constante jubileo.