Sencillamente, somos un grupo de jóvenes que sienten la llamada de
Cristo a seguir sus pasos, a predicar su Palabra, a comprometerse con los
demás.
Pero, ¿cómo se puede ser joven y cristiano en esta sociedad de hoy en día? La respuesta es sencilla: pidiéndoselo al Padre.
Él nunca nos abandona y nos guía en nuestros quehaceres diarios, nos muestra el camino de la santificación.
Nos sentimos cristianos y como tales actuamos, allá en donde estemos:
en nuestros estudios, en cualquier parte, es igual, Dios está allí,
a nuestro lado. Nos guía y nos alienta a seguir su Camino, conocer
la verdad, sentir y vivir la Vida.
"YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA..."